El enigma de Dionisio Llanca a más de cinco décadas de la supuesta abducción
El incidente en la Ruta 3 Argentina que fue documentado este año
Bahía Blanca - La madrugada del 28 de octubre de 1973 quedó marcada para siempre en los archivos de la ufología mundial. Dionisio Llanca, un camionero de 25 años oriundo de la provincia de Chubut, protagonizó uno de los relatos de contacto extraterrestre más complejos, dramáticos y discutidos de la historia argentina. Hoy, con la perspectiva del tiempo y el reciente fallecimiento de su protagonista en 2024, el caso vuelve a ponerse bajo la lupa entre el mito popular, el trauma médico y el escepticismo científico.
Una pinchadura en la oscuridad
Aquella noche, Llanca conducía un camión Dodge 600 cargado de materiales de construcción desde Neuquén hacia Río Gallegos. Alrededor de la 01:15 de la mañana, a la altura del kilómetro 705 de la Ruta Nacional 3, el conductor notó la baja presión en uno de los neumáticos traseros. Se detuvo en la banquina solitaria para cambiar la cubierta, bajo una oscuridad casi total.
Mientras ajustaba los bulones, una intensa y repentina luz amarillenta encandiló sus ojos. Al intentar incorporarse, Llanca se dio cuenta de que su cuerpo no respondía: estaba completamente paralizado. Detrás de él, emergieron tres figuras de aspecto humanoide (dos hombres y una mujer) de aproximadamente 1,75 metros de altura, cabellos rubios y largos, vestidos con trajes enterizos y ajustados de color gris plateado.
Según sus primeras declaraciones, uno de los seres lo tomó de la cabeza mientras otro le realizaba una pequeña incisión en el dedo índice de la mano derecha con un objeto cilíndrico. Lo último que Dionisio recordó antes de perder el conocimiento fue ver una gran nave con forma de plato flotando a pocos metros del suelo.
El despertar y el "suero de la verdad"
Pocas horas después, Llanca fue encontrado vagando desorientado, en estado de shock y con amnesia total, en los talleres del ferrocarril de Bahía Blanca, a varios kilómetros de donde había quedado su camión con las luces encendidas y las herramientas desparramadas. Fue trasladado de urgencia al Hospital Municipal de la ciudad.
El caso no tardó en atraer la atención pública y la del célebre ufólogo Fabio Zerpa, quien se trasladó a la ciudad bonaerense junto a un equipo médico. Ante la imposibilidad de que el testigo recordara lo sucedido, los profesionales decidieron aplicar métodos extremos. Llanca fue sometido a sesiones de hipnosis regresiva y se le inyectó pentotal sódico, popularmente conocido como el "suero de la verdad".
Durante las sesiones médicas —cuyos audios y transcripciones se convirtieron en material de culto ufológico— Llanca revivió el episodio entre gritos de terror y llantos. Describió el interior de la nave como un sitio repleto de pantallas y paneles luminosos, y relató cómo estos seres le extraían sangre. Sin embargo, este tratamiento médico experimental dejó secuelas imborrables. Décadas más tarde, en entrevistas otorgadas tras romper su largo silencio, Llanca confesó que aquellas intervenciones médicas le provocaron "terribles sufrimientos psicológicos", jaquecas crónicas y un persistente miedo a la oscuridad que lo acompañó toda su vida, transformándolo en una doble víctima: del supuesto fenómeno y de la experimentación posterior.
El calvario
Mientras tanto, la vida de Dionisio Llanca pasó a un cono de sombra. No se supo nada de él durante muchos años y se especuló con su fallecimiento. En el 2021 lo encontraron Lorena Sciarratta y Marina Giaveno, del Café Ufológico Rosario (CUR), y comenzó otra historia: la del sufrimiento de Llanca, sometido, según su testimonio, a interminables sesiones de pentotal.
En una entrevista vía Zoom, el excamionero repitió la historia de la abducción y contó que con las inyecciones de pentotal su vida "fue un calvario, pensé que me moría, la piel se me hacía como escamas de pescado y se me caía". Agregó que "me llevaban al consultorio y me ponían el suero cada dos o tres días. Era el mayor de los sufrimientos. Las inyecciones eran tremendas".
El doctor Smirnoff (médico forense de guardia que atendió inicialmente al camionero Dionisio) contaría más tarde, también en charla con Sciarratta, que "no era habitual utilizar el pentotal, pero era uno de los métodos posibles para poder extraer de una persona la mayor cantidad de información posible sin agredirlo. Fue el primer caso en el que a un testigo de algo así se le puso pentotal".
Smirnoff aseguró que lamentaba "lo que pasó después de las sesiones que hizo conmigo. Indudablemente no lo supieron proteger".
Los doctores Santos y Matta declararon que "no disponemos de ninguna manera de probar que nunca NO ESTUVO en un objeto volador. Ni disponemos de una técnica capaz de probar que SÍ ESTUVO. Dionisio Llanca ha contado, bajo hipnosis y pentotal, siempre la misma historia". Esa historia, la de su encuentro con los seres de pelo rubio y traje plateado, terminó marcando la vida del camionero. Para bien o para mal, Dionisio Llanca siempre será el hombre al que, en palabras de Eduardo Matta, "le pasó algo fantástico y terrible".
Las grietas del relato: Sospechas de fraude y críticas
A pesar del impacto inicial, el "Caso Llanca" no tardó en despertar fuertes sospechas de fraude y severas críticas por parte de investigadores escépticos y periodistas de la época:
El historial del testigo: Investigaciones posteriores revelaron que Llanca tenía antecedentes por estafas menores, lo que afectó gravemente su credibilidad ante la opinión pública.
Incongruencias en la ruta: Peritajes sobre el recorrido del camión sembraron dudas sobre los horarios y las distancias declaradas, sugiriendo que el vehículo pudo haber estado en otro lugar.
La fiabilidad de la hipnosis: Científicos y psicólogos modernos desacreditan el uso del pentotal sódico y la hipnosis en estos casos. Se demostró que estos métodos suelen generar "falsos recuerdos" o confabulaciones, donde el paciente, bajo una enorme presión psicológica, termina construyendo una historia para complacer las expectativas de los investigadores (en este caso, el equipo de Zerpa).
El cierre de un mito
Dionisio Llanca pasó gran parte de su vida adulta huyendo de los medios, cambiando de domicilio y bajo un estricto perfil bajo para evitar el acoso de los curiosos. Su historia volvió a ponerse en debate tras el rodaje del largometraje documental "El Caso Llanca" (2026), dirigido por Leandro Bartoletti, que explora las dos caras de la moneda: el misterio ufológico sin resolver y el profundo drama humano de un camionero atrapado en el mito más grande de la ruta argentina.
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