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El exjugador y director técnico Juan Ramón Carrasco volvió a convertirse en el centro de la polémica, demostrando una vez más una preocupante reincidencia en conductas que la sociedad actual ya no está dispuesta a tolerar. Durante la emisión del programa de streaming Llenos de Mística, transmitido por El Observador, el entrenador protagonizó un violento y descalificador episodio contra la periodista Sofía Romano, a quien atacó con un comentario de fuerte tinte sexista al aire.

Lo que comenzó con el relato de un chiste de mal gusto por parte de Carrasco, cargado de connotaciones sexuales que ya incomodaban a la mesa de trabajo, escaló rápidamente hacia la agresión personal. Cuando el equipo intentó encauzar la transmisión hacia el análisis deportivo, el director técnico arremetió de forma directa contra Romano lanzando la frase: "Esta muchacha está mal atendida, ¿eh?". La respuesta de la comunicadora fue inmediata y firme, frenándolo en seco al calificarlo de "ordinario" y "desubicado", exigiendo el respeto que su rol profesional merece.

Este tipo de exabruptos no sorprende en la trayectoria de un personaje que, de manera sistemática, suele ampararse en el humor rancio y la provocación para camuflar discursos profundamente machistas. Sin embargo, en esta oportunidad, el rechazo institucional y de sus pares fue tajante. El conductor Alejandro Fantino intervino de inmediato desde una videollamada para cortar la participación de Carrasco: "No tengo más ganas de compartir un minuto de aire con vos. Dijiste una pelotudez, una barrabasada", le espetó, dándole un ultimátum que obligó al DT a abandonar el estudio tras intentar, sin éxito, victimizarse.

Desde este espacio expresamos nuestro más absoluto y enérgico repudio ante lo sucedido. No se trata de un simple "desatino" o un "chiste de otra época"; es violencia verbal explícita ejercida hacia una mujer en su ámbito laboral. Avalar o minimizar estas actitudes nos convierte en cómplices de una cultura que vulnera y denigra. El periodismo y el deporte uruguayo exigen un estándar de respeto que Carrasco, con su conducta habitual, claramente no está dispuesto a cumplir. La rápida decisión del medio de desvincularlo y respaldar a Sofía Romano marca el camino correcto: al machismo ya no se le da pantalla.

Autor: admin